El free jazz es uno de los estilos o subgéneros propios del jazz. La expresión se utiliza así, en su forma original, aunque la traducción “jazz libre” sugeriría perfectamente el sentido del término.
El Bop evolucionó en los años 60 con una rapidez casi vertiginosa, impulsado por una politización cada vez más agresiva, acercándose de la mano de boppers de prestigio, como Charles Mingus, a los planteamientos de lucha racial de los Black Panthers y de la afirmación de la negritud.
Las circunstancias que caracterizan este estilo son absolutamente revolucionarias en la historia del jazz, aunque algunas de ellas ya se habían ensayado (desde otra óptica) en el campo de la música contemporánea:
El ritmo no se localiza en ningún grupo de instrumentos, sino que se extiende a la globalidad en forma de impulsos, de energía. Es decir, se trata de un visión moderna de la polirritmia del hot.
Los tempos se conciben de forma herética respecto de la ortodoxia occidental, variando de forma perceptible.
La melodía y el ritmo no se tratan como sectores independientes, sino interrelacionados.
A los acordes y la estructura melódico-armónica se enfrenta la invención espontánea, la acción y la atonalidad.
Se pierde totalmente el concepto de fraseo, llegándose a una autonomía de los distintos sonidos, ampliándose la entonación y el timbre específico de los instrumentos al campo de los ruidos.
Se incorporan experiencias sonoras y filosóficas de otras músicas del mundo, especialmente de África.
Todos estos aspectos suponen, realmente, un intento de "vuelta a lo africano" sin renuncia a la modernidad, incluso con especial énfasis en la modernidad. Aparecen aspectos que recuperan elementos esenciales del Hot, como la improvisación colectiva, la polirritmia, la vocalización de los instrumentos, etc.